ANAHUACALLI

 

Desde 1935, Diego Rivera y Frida Kahlo abrigaron la idea tanto de convertir la Casa Azul en museo como de crear un espacio para resguardar la colección prehispánica de Diego. A la muerte de Frida Kahlo, Diego Rivera formó un fideicomiso con el Banco de México, a través del cual legó muebles e inmuebles, obras de arte y diversos objetos. Así, se crearon el Museo Frida Kahlo, conocido como la Casa Azul, y el Museo Diego Rivera Anahuacalli. En este último se exhiben las más de 59 mil piezas de arte prehispánico que Rivera coleccionó a lo largo de su vida.
En el Anahuacalli, Diego Rivera buscaba crear una "Ciudad de las Artes" donde se integraran y convivieran arquitectura, música, teatro, danza y artesanía. Con este fin, Diego proyectó en la explanada del museo un gran teatro al aire libre, una galería y un espacio para talleres y conferencias.
A la muerte del artista, apenas se había iniciado la construcción del Anahuacalli. Gracias a la generosidad de Dolores Olmedo, éste se concluyó en 1963 y se inauguró en 1964.
El diseño del museo imita un teocalli, que significa "casa de energía". La influencia de la cultura teotihuacana se observa en la forma del talud y del tablero, que recuerdan la imagen de Tláloc, dios de la lluvia. También se observa la influencia de las culturas maya y azteca, evidentes en los arcos que dan acceso a las diferentes salas.
El museo se construyó con piedra volcánica tomada del mismo terreno y proveniente de la erupción del Xitle. Los plafones fueron hechos por Diego Rivera con piedras traídas de Taxco y Guerrero.

Sobre este recinto, dijo el poeta Carlos Pellicier: "La atmósfera de este museo creado por su genial donador, no tiene igual en el mundo entero. Su alta espiritualidad y belleza hacen del Anahuacalli un museo inolvidable… El esfuerzo personal, el genio artístico del coleccionista y su conmovedora generosidad se reúnen en este museo de manera monumental."